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"Los
Mutantes"
Vanesa
Guerra - Sergio Rocchietti
"Cuando
el futuro nos cubre con su noche"
El próximo
puede ser usted. Cartelito de lectura en pretenciosos baños públicos.
Entiéndase lo que se quiera entender, pero aquí va la metástasis
y esto no implica relato bíblico alguno: el próximo en cualquier
lugar del mundo puede ser usted y lejos de fomentar cualquier
Vulgata de especularidad imaginaria advierte sobre la avalancha
genocida desde que la gente de Pedro de Mendoza tuvo que alimentarse
de carroña y difuntos en la lucha contra las ratas y sus aliados
pampas indefensos defensores de lo imposible.
Un
horror. La historia del
horror también puede rastrearse en la Argentina, en la fundación
de la Misteriosa Buenos Aires como dijera Manucho (Mujica Láinez,
para otros). ¿Es que la historia siempre tiene esas determinaciones
para con el futuro?
Tierra de ratas
y Pampas, entre otras especies y razas divinas, que fue sembradío
de un llamado Nuevo Mundo que nada de nuevo tenía dados sus 5000
años de historia, para empezar a contar.
Pero así han
sido y son las cosas: Cinco mil años no es nada y nos han "descubierto".
"De
poco sirve una lanza contra un fusil ventajero"
y hay más.
La historia
Argentina es compleja. ¿Alguna historia no lo es? Pero aún: algo
insoportable saborea los marcos históricos, una grave repetición
de las cosas y de los sucesos trepa con garra insistente, quebrada
e indolente, las paredes que siempre derriban los años y que siempre
los años construyen. ¡Ay dios!, nos estamos repitiendo, hay en
esta historia una secuela de ecos, un valsecito que no cesa nunca.
Cuando la campaña
al desierto fue la proeza argentina, el gratuito desierto se remató
por céntimos. Hoy se remata a 8 pesos la hectárea, esto es 2 dólares.
El futuro
es hoy.
Ciertas Organizaciones
europeas preconizan lo siguiente: "Salve el planeta: Mátese".
No se trata de hacerles caso pero en todo caso ¿no es lo que están
haciendo con nosotros? ¿Los dejaremos? "Hasta la victoria
siempre" y toda la parafernalia, ¡Aquí estamos General para
lo que guste mandar! Divisas indivisas del cotillón folklórico.
Y el General (para los jóvenes: Perón, -tenés que ser muy joven
y muy analfabeto político para no saber quien es el General-)
dijo (seamos honestos y contengamos la risa) : "El año dos
mil nos encontrará unidos o dominados", ¡Casi no nos encuentra
porque estábamos en el shopping de shopping!
El futuro
es hoy. El futuro es hoy. El futuro es hoy. El futuro es hoy.
El futuro....
Black, noir,
negro.
Utopías del
futuro, "Blade runner" o "¿Sueñan los androides
con ovejas eléctricas?", "hermosa" película de
tonalidad black urbana donde no se distinguen los humanos de los
androides que sueñan con ser humanos y neurotikiten; y como ellos,
buscan resolver sus cuestiones de origen y sentido.
(Ver
comiendo mucho pochoclo y atosigándose la garganta con alguna
bebida cola preferentemente creada en USA).
Las utopías
del futuro no pueden ser otra cosa que contrautopías o utopías
negras. Y si no lo cree, no se trata de andar creyéndole a cualquier
pavo que anda por allí, vea cualquier noticiero o noticiario,
así ingresará en la categoría de los aterrorizados ciudadanos
de las urbes de cualquier punto del planeta.
Lo
urbano es igual en cualquier lugar. Lo urbano es igual en cualquier
lugar. Lo
Equivalencias que le
dicen, globalización que la han bautizado. Y
sigamos soplando para inflar los globos.
¿Qué podemos
hacer? ¿Alistarnos en las FFAA de la potencia hegemónica?
Con voz
grave: ¡Joven argentino, USA te necesita!
No es viable
porque no hay ni siquiera visa para el joven argentino que a lo
más se hace el polizón y va a parar a una cárcel en la misma que
te usa.
¿Qué pero qué,
qué, qué hacer? En ciertas épocas del pasado se hubiera respondido:
matar. Nosotros, con leve desplazamiento, empuje un poquito, decimos,
proponemos, arriesgamos:mutar
mutarmutarmutarmutarmutarmut
Pero hay varias
mutaciones posibles.
Hay que mutar.
Imperativo con rara categoría. Hay que mutar: El mundo capitalista
necesita pobres. ¿Clonarán pobres si no lo hacemos? Nada mejor
que un pobre del tercer mundo. Pobre tercer mundo.
Nada mejor
que el Tercer mundo, inmensa fábrica de mano de obra futura del
mundo entero. Cualidades: barata, sin valor agregado de vida.
Tercer mundo es palabra vieja.
La Argentina
de Blade Runner es un poroto que germina. Comeremos Porotos. Poroto
es un sobrenombre aquí en la Argentina, hay muchos Porotos con
nombres y apellidos. ¿O no nos enseñaban lo importante de la Vida
Vegetal con elementos tan simples como un vaso de vidrio un papel
secante un poco de agua y un poroto, en el colegio primario? La
famosa "germinación del poroto".
Nos comeremos
a cada Poroto si insisten.
La antropofagia
ha tomado su nueva forma. Todo lo puede la estética: por cada
viaje a Miami se han comido a niños y viejos.
Metáforas del horror
que no son metáforas y nos queda el horror de ver la desnutrición
infantil y el desvalimiento del final.
¡Que impresionante
nuestra náusea! Y eso que los existencialistas nunca han sido
santos de la devoción!
¡Vote Patilla,
coma gente! ¡Entre al Primer Mundo no se quede en el Tercero!
¿Comeremos
vómito? Hay que mutar. Podremos pastar si no nos rematan las tierras.
Seamos herbívoros. Tantas vacas no se equivocan, de últimas, la
carne esta hecha de pasto.
Infelices los
pueblos acosados por el hambre que rechazaron comer lombrices
rojas, por malos hábitos de buen comensal. Nosotros comeremos
lombrices rojas californianas, la caca del mundo es el mejor alimento,
ya se sabe de sus proteínas y ventajas. La ciencia del capitalismo
siempre ha considerado la pobreza. El mundo nunca desampara al
mundo. Nosotros somos muy agradecidos...
¡Tierra
de idiotas y desnutridos! Gran pueblo argentino sin salud, lo
que vendrá.
La pobreza
estructural no estructura, ¿cómo explicar el daño?
El
futuro es hoy. HOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYHOYH
Hay
que mutar. MUTAR-MUTAR-MUTAR-MUTAR-MUTAR
El
futuro fue ayer -1810- y se
dijo "que se vuelvan todos" y así nos fue. Primero los
españoles (la palabra más nombrada en los "Diarios"
de Cristóbal Colón, es la palabra "oro"), siempre se
prefigura el destino en la pluma de los "adelantados",
después el puerto, los ingleses y los franceses, los caudillos,
y los anillos, bodas de la oligarquía, matanzas y matanzas. El
puerto y la tierra, el puerto y la lana, el puerto y las vacas,
el puerto y los Inmigrantes. Tierra de tránsito "hacerse
la América" parece que nunca ha sido "hacer América"
y menos amarla, sueño de la Patria Grande, pesadilla del presente.
Hay
que mutar: no hacia la pobreza menos hacia la riqueza.
Soplo
de optimismo: Hay que mutar hacia un lugar donde la
vida sea considerada en su simple valor de vida digna de ser vivida.
Vida para ser vivida en lo que cada uno elija, simplemente eso.
Terminó el optimismo. Volvamos.
Pero
claro que si nos rematan la tierra a 8 pesitos la hectárea, ni
pastar podremos.
Por
eso: que un hombre como Manzano Caído del árbol quiera comprarse
los teléfonos con la plata que nos cosechó es francamente una
patriada. ¡Puaj!
Rayos
y centellas.
Las
mutaciones del exilio también tienen
lo suyo, no abundaremos en detalles de amigos expatriados que
nos cibernarran algo así como que: levantás una piedra de la calle
y salen corriendo cinco argentinos. Pero, ¿qué? ¡hasta los nuestros
se identifican con las cucarachas!
- ¿Gregorio
Samsa era pampeano?
- Gregorio
Samsa héroe metamórfico.
Acá
por lo menos todos tienen su manta para dormir en la calle...
qué taparse con piedras, ¡cielos! que frío que dá.
Ahora
que ser cartonero es un trabajo digno, la Argentina está de pie.
El futuro es hoy.
Basta.
En esta tierra tan vasta. Basta, porque no nos basta.
¿Y
ustedes qué hacen?, nos dijeron, ya cansados de responder gansadas
y perdón a los susodichos animalitos, casi no quisimos más que
emitir ciertos quejidos con sonido a carraspera, que fueron prontamente
interpretados en metafísicas cavilaciones. ¿Para qué? Nos dijimos
en el ámbito del nosotros mismos, ¿para qué?, dar cuenta de tantos
años de recibir el malestar de los otros, nuestros humanos hermanos,
e intentar cambiarlo en otra cosa, en no tanto sufrimiento, pero
en fin, ya estamos francamente extenuados de la tendencia de tener
que explicarnos y preferimos el silencio habitual al parloteo
inútil. Elegimos, preferimos, insistimos en hacer, y no en gastarnos
en demostraciones que no convencerán a nadie porque no están a
tono, en tono, con tono, de Fashionlandia o en nivel de chatura
de lombriz, otro animalito útil si los hay.
Si
no encuentras aquí querido humano lo que te interesa ¡Andá
a cantarle a Polino! Intentamos el bello oficio del escribiente
y como le hacía decir Herman Melville a esa persona especial que
era Bartebly: "Preferiría no hacerlo"
cuando le adjudicaban tareas que no le agradaban y francamente
lo importunaban.
Preferiríamos
no hacer otra cosa más que escribir y participar de las vidas
de aquellos que van en nuestro camino y en la búsqueda de los
mismos horizontes.
¡Cosa
difícil de conseguir!
Pero
continuaremos.
Buenos
Aires, 7 de octubre de 2002
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