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Reivindicación del príncipe azul

Si el Príncipe Azul destiñe...
¿por qué lavarlo? Como bien decía Annie Lina.
¿Por qué ser tan Cenicienta?
¡Llamemos a las cosas por su
nombre!
El Príncipe ES
Azul! si acaso destiñe es porque se habrá convertido en marido...
Mientras tanto...
El Príncipe Azul padece una
enfermedad llamada "abrojismo", tal padecimiento es excesivamente contagioso
y deja a su princesa "abrojada" a su cuello, su corcel y su espada.
La princesa en pleno "trance"
no es capaz de ver una sola gota de agua, menos aún si llegase a ser
azulada.
El "abrojismo", además, genera
adicción, pero nunca acostumbramiento. Al contrario se caracteriza por un
excesivo efecto de sorpresa constante.
Posee la particularidad del
paso del tiempo con posibilidades nulas de poder registrarlo, aunque un
reloj gigante se pare delante de las narices.
Uno de los síntomas primarios
es una necesidad imperiosa de adular al otro.
No hay remedio que cure el "abrojismo"
porque los afectados no desean curarse.
No existe dificultad mayor en
el tránsito de esta enfermedad que las ocasionadas por las necesidades
fisiológicas, ya que los abrojados entran en una profunda depresión frente a
la posibilidad de "desabrojarse". Traspasado este momento necesitan
abrojarse aún más para poder sobrellevar la depresión ocasionada por agentes
externos. Dado que no registran ninguno, éste se les impone como
impostergable físicamente.
Otro de los síntomas primarios
es la aceleración del ritmo cardíaco , manifiestan excitación constante y
eso los induce a escucharse el corazón repetidas veces, en el afán de
encontrar una lógica al enloquecido órgano. Como jamás la encuentran, se
miran a los ojos esperando alguna respuesta y allí se vuelven a perder y
pueden estar horas mirándose sin pronunciar palabra porque se hablan con las
miradas.
Efectos colaterales:
-Pupilas dilatadas, por la
cantidad de horas que pueden permanecen despiertos y agitados.
-Problemas familiares,
laborales y sociales en general. Dado que no existe posibilidad, ni voluntad
de desabrojarse, la vida social se torna dificultosa.
Entonces, mujeres, si se
encuentran con un Príncipe Azul... ¡avísenle a la Cenicienta!
"La Barbie princesa"
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