|
El príncipe azul ya destiñó ¿y ahora?
Marisa Lentini
Ahora, queda, qué poco queda de aquel amor azul...
Amor teñido que ilusionaba, que mantenía encendida la llama de la pasión.
Sí, la pasión depende en muchos casos del tinte que cubre a los enamorados
de color azul..
Pienso en esta cuestión e inmediatamente me surge la idea de como será amar
sin tintes, como será, si es posible, no teñir al otro con ese azul
prometedor de felicidad y perdurabilidad...
Pienso también en porque para amar a alguien, la condición es que sea ese
ser plausible de ser tenido... pasible.
Claro que si nunca se ha pasado por la experiencia de amar sin tintes será
porque una no es capaz de amar sin esperar del otro lo que jamas me dará.
La pregunta es entonces obvia: el tinte viene a tapar este saber imposible
de soportar. Si, el otro No tiene lo que yo busco, necesito, deseo y espero.
..Tiene lo que una no anda buscando, por eso con el color todo puede
postergarse, eso es lo que garantiza el azul: la postergación de una segura
desilusión...
Parece pesimismo pero no lo es, solo es realidad, pues lo real en cuestiones
del amor es que como ya bien dijeron antes, el otro queda, siempre cubierto
inmediatamente por una suerte de atributos que lo transforman en quien
realmente no es... Por eso no queda otra que nunca olvidarse lo que ya
alguien recordó: Amor es dar a quien No es, lo que no tiene....
|
|