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Burbujas en el corazón
Marisa Lentini
Escuché decir que cuando el proceso de enamoramiento se instala en el
corazón de un amante, un indicador común es que una sensación extraña en el
pecho comienza a perturbar el plexo solar, son como burbujas (azules) que
flotan libremente. Esta sensación, puede decirse que es como una señal de
alerta, algo está pasando con este... príncipe, que no es un hombre, es un
alguien tenido por ella y que se mete dentro de ella como burbujas que
golpean suavemente el pecho de esta dama y que a veces esos golpes se hacen
mas intensos, mas marcados y dan cuenta, parece, de lo que produce la
cercanía de este señor. En algunas ocasiones solo al escuchar su voz azu-lada
entran las burbujas y flotan por el mar no mas calmo de su interior...
Sí, hasta la llegada de este burbujeante y prometedor sujeto, el mar
interior de ella era calmo, tranquilo, le faltaba el ritmo que marca su
presencia y ahora se arma, en ella, un nuevo ritmo, absolutamente dominado
por el juego de la presencia-ausencia, cercanía-lejanía de este príncipe.
Una amiga dice casi siempre que el amor esta lejos... me hace pensar también
casi siempre en este juego rítmico, ya que cuando las burbujas entraron, los
kilómetros de distancia no valen, lo que si cuenta es que muchas veces una
no recuerda que si hay algo que puede desaparecer velozmente, casi sin darse
cuenta, son las burbujas, igual que las promesas y que los azules anilínicos
del amor que no se consiguen en comercio alguno.
(Gracias Clelia
por prestarme tu metáfora)
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