El
príncipe azul es azulunala.
Vanesa
Guerra
El príncipe azul
es azulunala
Azulunala del color del cielo es el príncipe que cae
mal volado pronto a clueco cuando de un hondazo profiláctico malplanea en
círculos vertiginosos de virulenta caída libre.
Pobre príncipe, tan principiante con su princesa, esa,
que la neurosis obsesiva viste de blanco.-Te quiero blanca y pura-le ha
dicho. Pero os recuerdo: El jabón de lavar ha sido la fallida invención de
aquellos que intentan dejar lo humano sin mácula. El amor es roñoso. Ay, que
lindo es revolcarse.
He leído a Octavio Paz, mientras -quien les escribe-
mascullaba un discursito de apertura y presentación para la sección de amor.
Avisa el hombre: El amor es una extraña combinación de fatalidad y
libertad. Y por esas cosas que tenemos los lectores atolondrados se me
ha cruzado Abelardo Castillo poniendo en boca de un personaje: Mi idea
de soledad exige una cierta libertad de elección.
Por eso yo creo que, a veces, eso de Solas y Solos
puede funcionar y ser para alguno un negocio rentable. Para otros es mas
rentable ponerse una reluciente y próspera fábrica de anilina que en este
país se fundirá necesariamente al instante, amén de las princesas que buscan
príncipes con desesperación y desgracia. Y para otros mejor una chacra, de
gallina y chancho, ermita pampeana que con garantías aseguradas quedará bajo
el agua en un par de meses. Porque nadie, y en este pueblo es fácil
oraculear desdichas, nadie jamás construirá los canales de desagüe para que
el agua llegue al mar.
¿Canales? ¿DesagÜes? Ah, no, aquí todo prospera
como azulunala, del color del cielo. Goce y ahóguese. ¿Quién le
quitará lo nadado?!
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al autor: vmalmsten@hotmail.com
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