EDITORIAL DE CRONICA DE VIAJES
Marcela Depiera
"¿Cuántos simulacros de lugares atravesamos en la vida?,
¿son lugares las yemas de los dedos o el perfume del ligustro en flor?,
¿qué lugar elige el recuerdo, la escritura, la dicha, la revelación?"
Juan José Saer
Los Lugares no se
mueven.
Un viaje es mudarse, es llevarse la casa al hombro, es un ejercicio de renuncia,
es empezar un tiempo en un lugar, es la ficción de un nuevo nacimiento.
Sería limitado pensar que los lugares sólo habitan por fuera del contorno de
nuestro cuerpo. De ahí que no todos los lugares estén fuera, y así es como hay
viajes inmóviles y la imaginación es una aliada fiel de lo imposible.
Una crónica es un recorrido literario por algún lugar guardando el orden
cronológico de los hechos. Es la narración del paso del tiempo.
Hagamos entonces
crónica del lugar que ocupan los viajes a los largo de la historia.
La condición natural del hombre, desde su primer día ha sido moverse. Era nómade
quizás porque no debe haber encontrado motivo para quedarse en algún sitio. Se
hace sedentario posiblemente cuando no encuentra motivo para seguir yéndose y
cuando la idea de conservar una casa cómoda y experiencia adquirida en un
redondel de tierra son un negocio prometedor. El "mejor malo conocido que bueno
por conocer" es factible que provenga de aquella época. Lamentablemente el
hombre no se dedicaba a escribir crónicas en sus ratos libres con lo cual la
reconstrucción de los hechos es hoy mas bien una ficción organizada.
Gran parte de las leyendas pueden ser leídas como crónicas de viajes míticos.
En los relatos
antiguos lo mítico y lo real se entremezclan de tal manera que el narrador es un
revelador de mundos imposibles. ¿En qué sitio se hallarían aquellos mundos?
Quizás nada menos que en el deseo de aspirantes a héroes que creaban sus cuentos
a imagen y semejanza de sus ideales.
Diría que los viajes han constituído históricamente la búsqueda de algo
desconocido o imaginado y comienzan ahí donde ya se habría instalado algún punto
de insatisfacción.
En la Europa medieval, el viajero típico era el peregrino, y su guerrero, el
cruzado. El motor del viaje era el perdón de los pecados, la certidumbre de la
salvación.
En el mundo árabe, el viaje a La Meca por parte de sus fieles no cobra un
significado muy distinto.
Los viajes se
convierten paralelamente en fuentes de intercambio comercial. El bien conocido
mercado de especias y de seda contribuye a acortar las distancias entre los dos
mundos de un mismo mundo. Avanzada la historia, los viajes pierden significación
sagrada o mítica y se vuelven paganos, conquistadores y guerreros.
El amor debe haber tenido su complicidad en semejantes empresas. El concepto de
intercambio cultural deja de sonar tan solemne si se lo puede descontracturar un
poco con la idea de encuentros singulares y por qué no, íntimos. ¡Cómo podría
uno representarse a dos culturas dialogando! Aquello de "un amor en cada puerto"
y lo del chiste "te pagaré en especias" debe tener su origen en aquellos tiempos
del ir y venir de Oeste a Este y de éste a otro.
Esta sección les
ofrece algunos recortes de diarios de viajeros antiguos, viejos y nuevos por
lugares posibles e imposibles. El paquete de este tour virtual no es "all
inclusive". Si hay algo que lo incluye todo, no hay qué quede por inventar y
para mí, saber que no es así, representa un gran alivio.
|